ORGANIZACIÓN CÍVICA DE IMPULSO SOCIAL
Confederada a Ciudadanos de Centro Democrático [CCD]

ULTIMA HORA INFORMATIVA

14 nov. 2015

¿Desmembrar España?

    :: BREVE | Eneas
    En 5 palabras: nadie va a desmembrar España. ¿De verdad se creen los independentistas catalanes que por el medio que sea van a repartirse España así como así? ¿A tanto llega su ignorancia y fanatismo? El país más antiguo de Europa, y piensan unos cuantos iluminados que pueden conseguir semejante tropelía. La Historia nos ilustra, porque gentes con el mismo propósito ya intentaron otras veces hundirnos y nunca les salieron las cuentas. Porque cuando la fuerza de la razón y también la del rechazo ciudadano no les han convencido, les ha tenido que convencer la razón legítima de la fuerza.
    Y es que no hay manera de librarnos de iluminados. Gente que trata de llevar a su feligresía por el camino revolucionario, al estilo (burdos émulos) de aquél William Wallace que, con mejor ideal, acabó como acabó: sobrado de 'brave' y sin 'heart'. Los revolucionarios de hoy venden lo mismo: recital de arengas y promesas, tan idílicas como falsas, de que los que caigan en el intento estarán en el paraíso de Alá, que les parece siempre mucho mejor que el de 'acá'.
    Pero al margen de que no lo van a conseguir, claro, llama la atención el empecinamiento de Artur Mas. El absurdo de pretender gobernar al precio que sea, incluso perdiendo el seny y todo lo molt honorable del cargo. No importan humillaciones y cesiones continuas a los anti capitalistas. Se trata de inmolarse para conseguir un pacto, urdir como sea para tener una justicia al margen de la española y con ella salir personalmente indemne. Mas quiere el gordo: salir de España, de Europa y del mundo. Que lo haga, pero solo. 
    Vaya panorama, a estas alturas, intentar desmembrar España. ¿De eso trató Mas en su reunión con Pujol? Pues creo que sí. Porque si lo que he leído en estos días se confirma, todo tiene sentido. Y puede que no sea nuestra policía ni guardia civil quienes acaben deteniendo a don Pujol. Puede que sea la CIA americana quien lo haga, contando con el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos. Lo que he leído de Jaume Reixach, de ser verdad supera cualquier cosa imaginable.

    Corolario: Cuando me dispongo a terminar estas reflexiones, se produce la trágica noticia de los atentados terroristas islámicos ocurridos en París. Tremendo. Vidas inocentes, pasto del sectarismo incontenible. El drama ocupa el interés del mundo y la condena de toda persona de bien.



4 nov. 2015

Hombres de Estado

:: Opinión | Eneas

La proximidad de las elecciones impide un pacto sobre Cataluña. ¿Priman los intereses de partido sobre los intereses de España? Va a ser que sí. Y de ahí, mi reflexión.

Compruebo que sufrimos un progresivo, imparable, déficit de valores entre los nuevos dirigentes de partidos. Compromiso tendente a cero. Cero en los nuevos y en los veteranos. La Constitución de 1978, que yo recuerde, la firmamos o conformamos la inmensa mayoría de españoles. También, y especialmente, Cataluña. Y los partidos, incluyendo el PC de Santiago Carrillo. Han pasado casi 40 años. Ahora, en el muy avanzado y tecnificado 2015, a nuestros dirigentes aquella odisea no les parece que fuese lo suficientemente revolucionaria. Las nuevas generaciones políticas, para acabar con el régimen democrático actual, intentan cambiar aquella Constitución. ¿Para qué? Algunos sectores, para adaptarla a los gustos de los separatistas, por ejemplo. El separatismo, llámese nacionalista, llámese bolivariano, por lo visto les inspira un amor platónico. Otros sectores, para ceder también ante exigencias rupturistas. Quieren pactar para transformar el Estado, y alumbrar dos tipos de ciudadanos: por un lado los de pata negra, en ese caso los de butifarra negra; y por otro, el resto de sus vecinos españoles. Éstos últimos deberán pagar un tributo a los nuevos señores, 'casta' formada por los 'buenos', los antisistema. Vaya panorama esa nueva república, formada por antisistemas; y servidos por los nobles patricios de la banda del 3 %, y Más, o sea, hasta el 20 %.

Sin valores y sin compromiso, el 'reto' desvertebrador del Estado es más fácil. Suele pasar cuando los principios se ausentan y dejan la casa expedita para los oportunistas. Sin casi freno alguno, la opción es romper. Romper España, su legalidad y su soberanía. Y alumbrar países independientes, empezando por Cataluña. Siguiendo por las Vascongadas, que tienen el mismo derecho, claro. Y, a continuación, la Comunidad Valenciana, que no iba a quedarse al margen ni tiene menos pedigrí. Y ya puestos, tendríamos las Baleares para formar el estado de los Paisos Catalans, que es el fin último de los independentistas de la barretina enroscada. Sin valores, sin compromiso, sin mapa. Quedaría un trozo de piel territorial para los antisistemas. Una especie de refugio geográfico, paraíso okupa donde instaurarían una república democrática. Término que, por cierto, ya pasó por la Historia europea: la República Democrática Alemana y otras del mismo corte. Vamos, poco menos que un Ikea, con reyezuelo y planes de desarrollo de importación chavista.

Y mientras esta locuras se fraguan, mientras los ciudadanos soportamos que estos delirios de unos y otros nos invadan jartiblemente en los medios, llegan unas Elecciones Generales. Es nuestra bala de oro: la oportunidad de votar el 20 de diciembre. Y la de botar a algunos. Según las encuestas, hay tres partidos que pueden evitar la catástrofe por vía ortodoxa, cosa deseable antes de que lo hagan otros con menos diplomacia y más contundencia. Porque esta situación no es nueva en nuestra España. Ya hemos vivido esta película. Asonadas, golpes de Estado, sediciones varias. Por ejemplo, lo de Cataluña ya lo tuvo que arreglar manu militari la República de 1934, plenamente democrática. La 'fiesta' se saldó con 30 años de cárcel para el controvertido Companys y sus socios. Ahora, en 2015, la suerte acompaña a los golpistas: parece que somos más 'moderados'. Se dialoga, se cede más de la cuenta y se envía dinero para aplacar a la fiera insaciable.

Y según mi opinión, que servirá de poco pero que es la mía, resolver otra vez este pleito ya no será tan fácil. Y menos sin contar con hombres de Estado. No los hay. Baste una muestra del déficit, el socialista Pedro Sánchez: conseguirá que su partido, o lo que quede de él, sea apenas una bisagra; sin discurso, sin programa; sólo pieza de cambio al mejor postor, sin idea de España, sin idea de casi nada salvo de resucitar a Zapatero. Lo más probable es que, tras el 20D, gobierne de nuevo el PP.  Porque no me imagino un tripartito, que quizá sería lo mejor para los españoles. Claro que, visto lo visto, vistos los onanismos territoriales e ideológicos (quiten si quieren lo de 'lógicos') a los hombres sin Estado poco les importa lo que les interese al común de ciudadanos.

Corolario. Mientras tengamos la Constitución de 1978, tendremos leyes que cumplir. Y hacer cumplir. Sólo se debe cambiar esa Constitución para fortalecer a España, nunca para debilitarla. Y ya llegarán, digo yo, que aún creo en los milagros, otros hombres que sí sean de Estado.